Los anticipos se utilizan para sumar una cantidad superada por una entidad (registro individual).

Un ejemplo es cuando una entidad al pagar por ejemplo una cantidad de 50 €, entrega 100 € e indica que los 50 € restantes están en abono para ser utilizados en el futuro. Estos 50 € extra deben registrarse como anticipo.

De esta forma, quedará un saldo positivo de 50 € en la cuenta corriente para que pueda ser descontado en movimientos futuros.